Centro Guadalinfo de Huétor Tájar

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miércoles 24 de noviembre de 2010

LAS ESCUELAS EN LA DÉCADA DE LOS CINCUENTA.


   
                                             Antiguo colegio Padre Manjón                         
Huetor Tájar era un municipio pequeño, solo había un grupo escolar con dos aulas para niñas y otras dos de niños y  en otro lugar diferente en la calle Ancha  había otra para niños, y en la calle Nueva otra para niñas, en total había seis aulas.El grupo escolar estaba situado en la calle Eras Bajas, donde hoy está el Centro de Salud.
Cada aula estaba dividida en varios niveles, según edades.
Los niños entraban al colegio con siete años y empezaban con la primera cartilla lo que hoy llamamos párvulos. Después pasaban a un libro de lectura, matemáticas, catecismo etc.
En el primer curso se hacía la primera comunión. Los niños estaban sentados en unos bancos en la parte delantera y se apoyaban para escribir en una cartera o carpeta  que llevaban con los libros, pues no había pupitres para todos.
El horario era de mañana y tarde. Por la tarde hacíamos labores de bordado y pintura y nos enseñaban  la tabla de multiplicar y los límites de España y las Regiones lo que equivale hoy a las comunidades. Lo enseñaban de una forma muy curiosa, cantando mientras hacíamos las manualidades o bordados.
Cuando se superaba la lectura y demás asignaturas se pasaba a primer grado, un libro que tenía todas las asignaturas correspondientes a el curso primero.
Ya sí tenian pupitres, son unas mesas unidas con asientos, para dos personas. Llevaban dos tinteros incorporados para escribir con pluma, porque no existían los bolígrafos. Se derramaba la tinta sin querer y nos manchábamos las manos y la ropa.
Después le seguía segundo y tercer grado, también nos enseñaban catequesis desde pequeños.
Todas las niñas llevábamos un uniforme de color azul marino con cuello blanco de plástico con un pasador.
En invierno cuando bajaba la temperatura mucho, solíamos llevar una estufa o una lata con carbón encendido para calentarnos. Para avivar el fuego le hacíamos aire, y la profesora nos reñía.
Como España no era tan próspera como en estos tiempos de abundancia mandaban de América leche en polvo para que la dieran a los niños en la escuela. En el recreo las niñas mayores ayudaban a la profesora a calentar el agua y disolver la leche para repartirla entre todas las que querían tomarla, cada una llevaba su vaso de su casa.
En aquellos años el respeto a los profesores era máximo, pues se tenia en cuenta que cada uno ocupaba su lugar.
Los que iban a hacer bachiller se preparaban para examen de ingreso. Había un profesor D Juan Box que los preparaba, otros se iban internos a Granada, para hacer estudios superiores.
Algunos profesores daban clases particulares de pago fuera del horario escolar.
Hoy es todo mas fácil deberían los niños aprovechar  la oportunidad que se les brinda.

P. Gordo.

                                                                                              

1 comentarios:

Antonia G. dijo...

Asistí a este colegio y gracias a mi profesora doña Antonia aprendí lo que hoy sé Antonia