Proyecto Abuelos en la Red Huétor Tájar

miércoles, 1 de febrero de 2012

SECCIÓN FEMENINA EN HUÉTOR TÁJAR

Ensenándose a coser

A finales de la década de los 50 se produjo en Huétor Tájar lo que dio en llamarse "la Sección Femenina", un grupo de mujeres que venían periódicamente a enseñar a las adolescentes lo que entonces se consideraban las obligaciones de las mujer: enseñaban a coser, bordar y otras manualidades, así como bailes regionales y otras cuestiones.
Venían por temporadas a todos los pueblos de la comarca. Las adolescentes de la época vivían aquellas reuniones con ilusión por aprender todo lo que enseñaban. 
Además era un punto de encuentro que generaba muchas tertulias en las cuales se ponían en común cómo realizar determinadas tareas domésticas, comidas, y según la mentalidad de la época, "cómo debía de comportarse una buena esposa y ama de casa", entre otros cotilleos propios de la edad y del municipio del momento.  

Hueteñas                                                           

FERIAS DE ANTAÑO EN HUÉTOR TÁJAR

Las fiestas patronales se han celebrado desde antaño el 15 de mayo en honor de San Isidro y el 15 de septiembre en honor a Jesús de Nazareno.
El origen de las fiestas era organizar una feria de ganado que reuniera exposición y compra venta del ganado de la comarca. Allí los ganaderos de la época y propietarios del ganado enseñaban y reunían sus animales fundamentalmente yeguas, potros, mulos, burros, cabras, cerdos, ovejas, etc. Algunos se vendían y otros se cambiaban. Solía haber también tratantes de animales o feria que eran los intermediarios, la figura que solía intervenir para poner de acuerdo a ambas partes. Esta feria se realizaba en las eras del pueblo que estaban situadas a la salida del mismo.

Las mujeres traían sus manualidades hechas por ellas mismas como: voladores, canastas hechas de mimbre o caña, sombreros, sopletes, bozales y esteras hechas de esparto y ganchas de caña india o madera etc
La feria de septiembre empezaba el día 15 con la feria de ganado y terminaba el 17, era una de las más importantes de la comarca y acudían los ganaderos con todos los animales y productos para hacer tratos. Solían traer puestos con calderas, tenazas, trébedes, ollas, máquinas de picar la carne, paletas, sartenes etc, que luego se utilizaban para hacer las matanzas en el invierno en las casas. Como venían de lejos traían colchones de paja y los extendían en el suelo para dormir ya que se quedaban varios días en el pueblo, y unas grandes alforjas que les servían para meter sus enseres. Los feriantes mas pudientes se quedaban en alguna de las dos posadas que había en el pueblo , una era la "Posada de Cardenillas" y otra la "Posada del Rubio", allí en sus cuadras guardaban los animales. Las gitanas vestían sus vestidos largos y floreados y delantares con bolsillos muy grandes, otras llevaban (fartiquera) debajo de los vestidos para guardar el dinero.

El día 15 por la tarde sacaban y se sigue sacando la procesión de Jesús Nazareno patrón de las fiestas. Se hacía un cerco en la plaza de la iglesia con un cañizo hecho de cañas y allí se hacia el baile. Siempre las muchachas iban acompañadas de sus madres o una persona mayor, estaba mal visto que los novios fueran solos. Allí había una orquesta tocando y se bailaba juntos en pareja, solía venir un vocalista llamado Paquito Rodríguez. Se servían en las mesas refrescos y algunas bebidas ya que se juntaban los amigos en la mesa y así les salía mas económico. Al despedirse de la feria, había costumbre de comprar turrón y algunos dulces para llevar a las casas.

ANTONIA GORDO

ANTIGUAS POSADAS HUÉTOR TÁJAR

En Huétor Tájar allá por los años 36 había tres posadas, una se llamaba posada de Cardenillas los dueños eran una matrimonio que tenían 6 hijos y estaba ubicada en la calle Ramón y Cajal, trabajaba el matrimonio para mantener a sus hijos, venía la gente de paso o del campo a repostar o comprar generalmente con sus mulos de carga. Aquí pasaban la noche, había debajo de la pensión unas cuadras o habitáculo para los animales de carga. En las ferias del pueblo venía mucha gente del campo y paraban en ella.
También hay constancia de que Fray Leopoldo de Alpandeire fraile capuchino paraba en ésta pensión en su peregrinar, pidiendo limosna de puerta en puerta por todo el pueblo para dar de comer a los pobres. Así pasaba unos cuantos días pidiendo y pernoctando en la fonda mas humilde que había en el pueblo, en la posada había mas pobres y él se ponía con ellos a pasar algunos ratos en los que sus menesteres se lo permitía., esto se producía en el municipio de Huétor Tájar a finales de la década de los 40 principios de los 50. 
Había otra posada que era la de San Antonio que le llamaban la posada del Rubio y allí venía mucha gente del campo. Venían con mucha frecuencia con animales para vender y mientras no los vendían los tenían metidos allí, los usuarios de ésta posada era gente con mas recursos, esta se encontraba justo en la entrada del pueblo en la calle Rio y también metían animales, pero sus principales usuarios eran personas como los representantes o comerciales que venían a abastecer los pequeños negocios de la época., y personal de la administración que paraban unos días para que el pueblo arreglara sus papeles, como contribuciones y arbitrios reales, venían a parar allí porque antes en el pueblo no se podía arreglar ningún papel por falta de oficina pertinente y había que desplazarse a Loja municipio mas cercano o a Granada. El dueño de ésta posada, Antonio el Rubio tenía un coche de caballos, con el que iba a la estación de ferrocarril a recoger los viajeros que paraban en Huétor Tájar, también recogía el correo y lo llevaba al ayuntamiento para que el cartero lo repartiera.
Había otra posada que era la de San Antonio que le llamaban la posada del Rubio y allí venía mucha gente del campo. Venían con mucha frecuencia con animales para vender y mientras no los vendían los tenían metidos allí, los usuarios de ésta posada era gente con mas recursos, esta se encontraba justo en la entrada del pueblo en la calle Rio y también metían animales, pero sus principales usuarios eran personas como los representantes o comerciales que venían a abastecer los pequeños negocios de la época., y personal de la administración que paraban unos días para que el pueblo arreglara sus papeles, como contribuciones y arbitrios reales, venían a parar allí porque antes en el pueblo no se podía arreglar ningún papel por falta de oficina pertinente y había que desplazarse a Loja municipio mas cercano o a Granada. El dueño de ésta posada, Antonio el Rubio tenía un coche de caballos, con el que iba a la estación de ferrocarril a recoger los viajeros que paraban en Huétor Tájar, también recogía el correo y lo llevaba al ayuntamiento para que el cartero lo repartiera.

Hueteñas

ENTRE MIS RECUERDOS


El monumento mas histórico de mi pueblo, es el Torreón de la época musulmana, tuve el privilegio de jugar en mi infancia entre sus ruinas, porque antiguamente dicho edificio pasó a manos privadas, y yo era muy amiga de la nieta de la propietaria.
La época de la infancia de toda persona es quizás una de las mas entrañables y yo tengo muy buenos recuerdos de aquella época. Nos pasábamos los días que no teníamos colegio jugando incluso con restos cerámicos, que en aquella época desgraciadamente, nadie se preocupaba de conservar los restos arqueológicos.
El Ayuntamiento ubicó en aquel recinto el almacén del trigo de la época, con tanta irresponsabilidad que lo cargaron de peso, aquello estalló de tal manera que el estruendo se oyó en todo el pueblo lo que condujo a la desaparición de parte del monumento. Afortunadamente la parte mas importante se salvó.
La abuela de mi amiga Adoración, vivía dentro del Torreón. A la vivienda se subía con una escalinata de ladrillo rojo y te encontrabas con una estancia bastante grande, donde la familia tenía la cocina y el comedor . A continuación tenían los dormitorios, y al fondo las escaleras de caracol por donde se subía a la Torre que por cierto a mí me daba mucho miedo.
Tenía alrededor un huerto inmenso, que casi llegaba al río con una vieja encina, justo al lado había un pozo con una bóveda estilo árabe y debajo de la encina jugábamos en un banco de la época al billar con los frutos del árbol, introduciéndolos en los agujeros .
Justo al lado se construyó el cine Garsán, las puertas de emergencia daban al patio del “Torreón”, y había tanto espacio alrededor que esta familia, fue construyendo las casas de los hijos que se iban casando. Así fue como se fue perdiendo el entorno del monumento quedando solo “el Torreón” y el patio donde daban las casas de los hijos.
Esperemos que éste Ayuntamiento conserve lo poco que queda .

Aurora Urbano

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Nuevo Recinto Ferial de Huétor Tájar

Desde el año 2007 el municipio cuenta con un nuevo ferial más funcional y con toda clase de acondicionamiento, uno de los mejores de la provincia de Granada. Está dotado de los mejores servicios y situado junto a la Redonda del municipio lo que hace un acceso inmejorable.

Es muy amplio y muy bien dotado, cuenta con calles muy bien asfaltadas, espacio para el castillo de fuegos artificiales que tanto le gusta a los hueteños, para los columpios, chiringuitos, puestos de turrón y juguetes y numerosas casetas privadas que junto con la caseta municipal, la caseta de la juventud, y el botellódromo amenizan la feria.

martes, 15 de febrero de 2011

HISTORIA DE UNA ÉPOCA .

Nací el 21 de diciembre del año 53, en el cortijo de Montoya en el término de Loja, provincia de Granada. Mi abuela paterna atendió el parto porque en esa época los niños nacían en las casas.
Soy la segunda de 12 hermanos, así de pequeña ya ayudaba en la casa y criaba a mis hermanos pequeños. Aunque no había mucho con lo que jugar, nos la ingeniábamos para divertirnos unos con los otros. Cada uno ideaba una tontería, y unas veces nos disfrazábamos con ropas viejas, y otras nos bastaba con una cuerda para jugar a la comba.
Al vivir en los cortijos no había  colegios, venía un maestro por los cortijos cada dos días y nos daba un rato de leer y nos ponían  deberes. Posteriormente cuando yo tenía unos diez años vino una señorita de Barcelona, que era maestra aunque allí no ejercia. Cuando ella vió tantos niños sin escolarizar, se movilizó para que se hiciera un colegio. Se cedió un terreno y los vecinos aportaron cada uno lo que podían unos con su trabajo otros con algún dinero para comprar los materiales y con cuatro mesas y algunas sillas aquella escuela se puso en marcha. También gracias a ella pudimos hacer la primera comunión, pues ella se puso en contacto con los curas de Loja que hacían unas misiones por los cortijos en el mes de mayo para que los niños fueran bautizados porque había muchos padres que no bautizaban a sus hijos y ya hicimos  la primera comunión, en mi caso la
hice con 12 años junto a mis hermanos.
Así aprendí un poco las primeras reglas para defenderme. Posteriormente llegó el momento de examinarse para obtener el certificado de escolaridad o estudios primarios y había que desplazarse al Molino Malagón donde había otra escuela para hacer el examen. Denuevo el infortunio quizo que no pudiera ir debido a que mi madre se encontraba hospitalizada y yo debía cuidar a mis hermanos. Ya no hubo mas oportunidades de aprendizaje para mí pues teníamos que trabajar en el campo .
Cuando ya éramos algo mayores nos llevaban a las ferias del pueblo, siempre andando y casi siempre cuando llovía, llegábamos con la ropa y los zapatos llenos de barro. Como éramos tantos, no podíamos ir todos, porque no teníamos  ropa nueva ni calzado para todos, y nos los íbamos cambiando para ir a la feria por grupos.
En los cortijos también organizaban  fiestas, unas veces en unos y otras en otros. A estas fiestas llevaban uno o dos músicos, un acordeón un violín, bandurria y  nunca iban acompañadas de cante.     
Se bailaba toda la noche hasta la mañana siguiente, y allí nos juntabamos todos los jóvenes, que éramos muchos ya que antes las familias eran muy numerosas. 
De éstas beladas salían los noviazgos y la mayoría terminaban en matrimonio. 

Magdalena Fernández

jueves, 13 de enero de 2011

EL SOMBRILLERO Y LAÑADOR



Era una profesión muy antigua la de sombrillero, se arreglaban paraguas no sombrillas de playa porque no existían, la sombra la daban con toldos en la playa.
El sombrillero solía  venir a Huétor Tájar en el invierno que es cuando se utilizaban mas las sombrillas o paraguas, también se utilizaban en verano  para cubrirse del sol y no ponerse morenas porque no se llevaba tener la piel oscura, las pieles blanquitas eran las que estaban de moda.
Este señor iba por las calles pregonando en voz alta para que le sacaran  a la calle las sombrillas o paraguas que estaban rotos pues cuando había una rotura en las varillas las arreglaba, incluso le cambiaba la tela por otra nueva.
También hacia de lañador de lebrillos, tinajas y toda clase de vasijas de barro, cuando se rajaban le ponía unas grapas metálicas y seguía usándose.
Otra cosa que llevaba este señor y lo pregonaba en las calles era  especias para la comida y harina de cebada tostada para hacer refrescos, estaba muy buena con el agua fresquita del pozo.

P. Gordo