Proyecto Abuelos en la Red Huétor Tájar

jueves, 27 de marzo de 2008

¡AQUELLAS DÉCADAS PASADAS!...DUROS TIEMPOS

En este resumen intento contar como se trabajaba antes en los negocios de ultramarinos. Antiguamente aunque no hablo de demasiados años, década de los 60, 70 no había supermercados . Eran tiendas donde los dependientes servían a los clientes , pues la economía era muy baja , y la mayoría de los artículos se vendían a granel y en pequeñas cantidades , incluso el aceite se vendía por panillas no tenían horario para abrir ni cerrar , inclusive domingos y festivos se trabajaba .
El invierno era muy duro pues los temporales duraban dos y tres meses, Las personas no ganaban un duro y había que comer. Entonces en la tienda se les fiaba y cuando había trabajo o emigraban a la vendimia ahorraban para pagar la trampa que habían dejado en el invierno . En algunas tiendas mataban todo tipo de animales y asimismo se hacían toda clase de embutidos y además de forma manual, nada era eléctrico.

Arreglando carne para hacer embutido

La cebolla , se picaba en cajones de madera y con piquetas. La morcilla se embutía con un aparato como el que se hacen los churros. La carne se picaba en una máquina de mano dándole a un mango.Los adobos se hacían en unas artesas porque las cantidades eran muy grandes . Luego se embutían en la misma máquina de haber picado la carne , solo que se le ponía un embudo . Para sacrificar el cerdo se le enganchaba el hocico con un gancho y otra persona le cogía la pata y lo echaban a la banca donde lo ataban . La matancera movía la sangre para que no se cuajara .Luego el cerdo lo metían en unos artesones y con agua caliente los pelaban .Para abrirlos los colgaban en una barra de madera llamada canal . Cuando estaban las tripas fuera la matancera se iba al río y allí las limpiaba con una horquilla de roete .Como vemos era un trabajo muy sucio y duro .Pero a pesar de todo las personas que hacían ese trabajo se las veían felices y con respeto entre ellos .
Yo doy gracias a Dios aún reconociendo que ahora se vive mejor de haber vivido aquellos tiempos de los cuales guardo muy buenos recuerdos.


Angeles Rodriguez.

jueves, 6 de marzo de 2008

LA FERIA DE AQUELLOS AÑOS

Columpios de Feria

Me llamo EMILIA y voy a contar como eran las ferias en aquellos años 40. En mi pueblo hay dos ferias una en mayo en honor a SAN ISIDRO labrador y le llamamos la feria chica pero no por ello la esperábamos y vivíamos con menos ilusión. La feria duraba tres días, el primer día por la mañana era la función de iglesia donde la gente que tenía dinero estrenaban vestidos y lucían lo mejor que tenían , y por la tarde se salía al paseo y los columpios y el último día salía SAN ISIDRO en procesión y los labradores le llevaban al campo para bendecir los campos y le quemaban ruedas de fuegos artificiales.
La feria grande se celebra en septiembre en honor a JESÚS NAZARENO, se esperaba con mucha ilusión ,hay que tener en cuenta que estas eran las dos únicas fiestas que en aquellos años se vivían, y por ello la gente las esperaba con tanta ilusión y ganas. La feria se instalaba en el centro del pueblo, había puestos de turrón y algunos columpios . La verbena (baile popular) la ponían en la plaza del pueblo hecha con cañizo que muchos jóvenes hacían.
Como había mucha falta de dinero algunos hacían agujeros en el cañizo para poder entrar gratis.


Verbena en la plaza Ole


También había feria de ganado que venía de toda la provincia y también muchos gitanos con sus familias que se quedaban toda la feria , ellos eran los que hacían los tratos de caballos y mulos y en medio se paseaba la gente y algunas chicas, las más afortunadas vestidas de gitanas (vestido típico de la feria ).

Paseando por la feria de ganado
Había muchachos con botijos que vendían agua boceando:-a gorda la hartá, porque a esas horas hacia mucha calor. Luego por la noche es cuando la gente iba a la verbena que se llenaba de jóvenes bailando y madres que iban al cuidado de sus hijas.
¡¡ Qué tiempos aquellos!!...

Emilia Cáceres

miércoles, 13 de febrero de 2008

LOS AÑOS 40, AÑOS DE POSGUERRA Y DIFICULTADES ECONOMICAS.

Mujeres cosiendo su ajuar.


Siempre había escasez de todo, no había ni alimentos suficientes . Cada familia criaba animales para poder subsistir, había que trabajar de sol a sol para ganar un pan que valía mas que un jornal .
Había racionamiento, que ibas con un vale y te daban una ración de alimentos.
Los vestidos se hacían siempre en las casas a los hermanos mayores, cuando le estaba pequeño se lo pasaban de unos a otros. Otros no tenían ni vestidos que ponerse, cuando estaba sucio tenia que acostarse en la cama para poderlo lavar.
En los cortijos grandes siempre habia menos carencias, porque se sembraba trigo y se cambiaba por vales canjeables por pan en la panaderia.

Corral de animales de un cortijo

Se criaban legumbres y las utilizaban para poner cocido con los garbanzos, lentejas el potaje y también las habichuelas.

Se criaban cerdos para las matanzas y en el invierno se hacia la matanza del cerdo, del cual se sacaban la asadura, el chorizo, salchichón y demás embutidos ,tambien se freían las costillas, el lomo, la asadura y los chicharrones.
Todo se ponía en orzas y se cubría con aceite y manteca para consumirlo durante el año .
También se tenían cabras, y ovejas para tener leche y queso y carne para los dias de fiesta. Porque los demás dias solo se comia cocido, sopas y remojón.,
Había que ordeñar a mano las cabras ,ovejas y también las vacas .No había butano y mucho menos vitrocerámica , se hacia lumbre con paja que le sobraba a los animales en el suelo, que consistía en echarla en la (peana) de la cocina y aplastarla para que durara todo el dia ,eso se llamaba la (pava). Allí se cocía el puchero y los demás alimentos en un puchero de barro. También se buscaba leña para calentarse . Por la noche los hombres hacían pleita de esparto junto a la chimenea para hacer utensilios como espuertas , esteras, capachas , sopletes y sogas.






Enseñándose a coser




Las mujeres cosían los calcetines, de dos pares sacaban uno porque le ponían unas plantillas con lo mas nuevo de la parte de arriba a otros que también estaban viejos .

Cuando la guerra no había telas ni hilos . A mi marido le hizo su madre un trajecito en el año 1940 de un trozo de colchón de cuadros porque no habia tela, y mi madre tubo que hacer una sábana de novia de dos colores porque no habia del mismo tono .
Para ir a la feria algunos hermanos se tenian que turnar para que le prestaran los zapatos y el traje . Ahora tenemos de todo, y no sabemos apreciarlo.
Debemos estar agradecidos a los tiempos que nos ha tocado vivir y estar contentos siempre con lo que tenemos que no es poco.

Antonia Gordo.

miércoles, 23 de enero de 2008

LA MATANZA DEL CERDO DE AQUELLOS TIEMPOS


En aquellos tiempos todo era diferente, pero muy bonito.
Por ejemplo las matanzas eran muy familiares, sobre todo en el campo que era una fiesta donde lo pasábamos estupendamente. Cuando faltaban dos días para matar el cerdo ya las mujeres empezaban con las labores, primero se limpiaba la casa, se hacían los trapos de cocina que se iban a utilizar para limpiar todas las cosas. También limpiaban las especias que luego se utilizaban para hacer los embutidos.

El día anterior empezaban a preparar la comida, se mataban animales que antes habían criado en la casa, por ejemplo conejos o pollos .
Ya el día de la matanza por la mañana muy temprano se mataban los cerdos y ya era todo el día fiesta. Había mucha comida, se comían tapas de muchas clases y a pesar de haber mucho trabajo se cantaba se reía y se hacían bromas, todo el mundo se lo pasaba bien. Había falta de muchas cosas, para fregar los cacharros buscaban en el campo una planta que se llama matagallos, todo se fregaba con matagallos , sal y vinagre , por supuesto el agua había que traerla siempre de lejos si había mulos se traía con un mulo y si no dos personas estaban todo el día acarreando agua. Cuando llegaba la hora de la comida se comía en tres turnos , primero comían los hombres, luego los niños y por último las mujeres . Se comía así porque no había mesa para todos ya que se juntaba mucha gente, para ayudar iban los vecinos y casi toda la familia, se llegaban a juntar hasta 40 o 45 personas.
Por la tarde se hacía la morcilla , y por la noche mientras que las morcillas se cocían seguía la fiesta . Cuando se iban todos limpiábamos , todo se fregaba ,el suelo de rodillas con agua caliente se encalaba el humero con una tierra blanca que se había buscado en una cantera que había cerca porque la tierra blanqueaba mas que la cal . Al día siguiente se hacía el chorizo y demás embutidos .


A pesar de ser muy pequeña cuando se hacían las matanzas en mi casa, las recuerdo como si las hubiera vivido recientemente, porque me lo pasaba bastante bien, y me gustaba aquel ambiente familiar con que se vivían .

Francisca, Entrena Entrena.

miércoles, 16 de enero de 2008

EL CARNAVAL EN LOS AÑOS 50

Comparsa de Carnaval


Hola mi nombre es Margarita y tengo 67 años y les voy a contar un poco de los carnavales, fiesta tradicional antigua de los años 40 , 50 .
Aunque siempre se han celebrado son fiestas muy antiguas. Mis padres lo contaban, pero llegó la guerra civil y ya dejaron de celebrar se por cuestiones políticas. Yo les voy a contar un poco de los años que yo viví de pequeña, cómo se celebraban en los cortijos, hacían fiesta, ponían gallos al tiro y palomas a las pedradas, cada piedra valía 10 céntimos que se le llamaba una gorda, así se ganaba algún dinerillo, vendían gaseosa roscos de Lucena y Loja. La comida típica de la fiesta era el relleno y el piñonate, la bebida se llamaba Resol que la hacían con café y aguardiente.
En los pueblos se disfrazaban de máscara, y las comparsas salían cantando por las calles del pueblo, cantaban a las personas que les había pasado alguna cosa graciosa o pequeña tragedia como caerse o algún percance, después les cantaban coplas en los carnavales para que todo el pueblo se enterase. También se hacían funciones en la venta o en un cortijo viejo que hubiera cerca del pueblo, todas las mozuelas del pueblo iban a la fiesta.
Cuando yo fui mayor dejaron de celebrarse, hasta que llegó la democracia y denuevo el Carnaval salió a la calle, aunque ya se vive de otra manera porque la vida ha cambiado mucho.

Margarita Pinilla

jueves, 8 de noviembre de 2007

TRABAJANDO DESDE MI TIERNA INFANCIA







Nací en el campo allá por el 1945, eran tiempos difíciles para todo el mundo pero mas aún para las familias con pocos medios como la mía. De niña no pude ir a la escuela ni yo ni mis hermanos, éramos cuatro tres niñas y un chico y había que ayudar en casa en todo lo que se podía. Así desde bien pequeña guardaba animales y cuidaba de mis hermanos porque yo era la mayor. Con pocos años ya cogía aceitunas a los kilos . Cuando fui un poquito mayor con unos 14 años me pusieron a coser en casa de una mujer para que ella me enseñara mientras la ayudaba, esto estaba a unos tres o cuatro kms de casa, los cuales los hacíamos andando o montados en un mulo que nos dejaba el padre de una de mis amigas que venían conmigo. Éramos tres así que dos montábamos en el animal y otra se cogía de la cola para que el animal la remolcara un poquito en la cuesta arriba del camino. Esto era el día a día durante un año, hasta que llegó de nuevo la temporada de recogida de aceituna y de nuevo hubo que dejar la abuja y el dedal para recoger la cosecha.
Cuando acabó la temporada le dije a mi padre que quería una máquina de coser, y él me dijo que no podía comprármela, que si la quería la ganara yo trabajando en el campo con una tía mía. Así escardando, deshierbando y cegando durante todo un año conseguí ganar lo suficiente para comprar mi máquina de coser , pues mis amigas todas la tenían ya. Una vez la tuve, me puse tan contenta. Pero me surgió otro problema, no tenía nada que coser, pues en casa no había dinero para comprar tela. Mi padre me dijo que si quería tela debía de seguir trabajando a peón y medio, es decir el peón para la casa y el medio era para la compra de la tela para hacer la ropa para todos con la ayuda de mis amigas. Así cortábamos algunas cosillas y otras nos las cortaba la maestra.
En aquellos tiempos no había tantas fiestas, y estas reuniones de trabajo muchas veces servían también para relacionarnos con la gente de nuestra edad conservar la amistad, charlar y divertirnos a nuestra manera.
Ahora tengo sesenta y un año, cuido de mi madre y voy a la escuela de Adultos allí aprendo algo de lo que antes no pude, además de hacer amistades y distraerme con mis compañeras, y las maestras que son estupendas.

Antonia Ruiz Martos.



 

viernes, 19 de octubre de 2007

RECUERDO A LOS ABUELOS CON CARIÑO



Mi nombre es Paqui y voy a contar la Historia de mi infancia, nací en el campo en el seno de un matrimonio muy joven, fuí la primogénita.
Mi casa estaba muy cerca de la de mis abuelos paternos y cuatro tías solteras que vivían con ellos, allí en casa de mis abuelos era donde yo pasaba casi todo el tiempo, me gustaba mucho estar con ellos porque entre ellos y mis tías me tenían muy mimada, me daban todos los caprichos.
Recuerdo cuando me quedaba a solas con mi abuela, yo le decía que me dolía la barriga para que me hiciera una horchata de almendras y ella me la hacía con todo su cariño. También en mi casa con mis padres era muy feliz como niña sola que era. Ellos además de darme cariño también tenían que preocuparse de educarme, ellos me enseñaron a leer a escribir, a llamar de usted a los mayores, que en aquel tiempo era una forma de ser educado según las costumbres.
Yo vivía muy contenta, solo me faltaba tener un hermano, no me gustaba estar sola.
Cuando tenía siete años vino mi primer hermano, un niño. Yo estaba muy contenta pero lo bueno siempre dura poco. Cuando mi hermano tenía un año y yo tenía ocho mi madre se puso enferma y nos tuvimos que ir a vivir a Loja porque allí los médicos estaban mas cerca.
Entonces mi vida dió un cambio total, estaba en un pueblo extraño sin conocer a nadie y echaba mucho de menos a mis abuelos y a mis tías, estuvimos un año en Loja y luego nos vinimos a Huétor Tájar.
Al cumplir trece años tenía ya cuatro hermanos, por eso nunca pude ir a la escuela porque tenía que ayudar a mi madre en la casa. Por aquel tiempo mis abuelos también se vinieron a vivir a Huétor Tájar y yo seguí yendo a su casa como siempre.
Para mí la casa de mis abuelos era como mi segunda casa y ellos como mis segundos padres. Por eso toda mi vida los recordaré con un cariño especial.
A los catorce años me enamoré y a los diecinueve me casé. Con veintitrés tuve mi único hijo, lo mejor que me ha pasado en mi vida.
Ahora estoy en la escuela de adultos, y voy al centro Guadalinfo estoy aprendiendo mucho, siempre me gustó aprender cosas nuevas y ahora estoy aprovechando la oportunidad que los nuevos tiempos me ofrecen.

¡¡¡ Quién me iba a decir a mí que iba a poder publicar este pequeño relato en Internet!!!.
Esto es increible.

Francisca Entrena